"A la noche no puedo dormir pensando en el"
“Sueño con el”
“El es en lo primero que pienso al despertar”
¿Cuántas veces nos encontramos diciendo estas cosas?
Y sí…durante el día una a veces logra distraerse, pero la noche…
…la noche es jodida.
Y vienen los recuerdos…los recuerdos de los buenos momentos…e imaginamos situaciones que se podrían dar…encuentros…regresos…
Y nos dormimos angustiadas…y esa angustia que con suerte nos abandona un rato durante el sueño, nos toma como por sorpresa al abrir los ojos por la mañana.
Por la noche, antes de dormirnos, parece que lo quisiéramos más, que lo extrañáramos más, que lo necesitáramos más.
¿A quién queremos más, extrañamos más y necesitamos más?
A ese pibe que nos dejó o no nos da bola.
Al que no sufre como nosotras porque si lo hiciera seguiría a nuestro lado.
A esa que nos cambió por otra…o peor aun “por la posibilidad de otra”.
A ese que en muchos casos no nos permite irnos del todo y recuperarnos, porque le encanta tenernos pendientes de el.
O sea que ustedes piensan en el... piensan solo en el…carajo…¿y en ustedes entonces quién piensa?
No…no voy a saltar diciendo “Yoooo!!!” desde atrás de un sillón vestido de Chapulín Colorado. En ustedes tienen que pensar ustedes mismas.
¿Y en que tiene que pensar?
Justamente en todo lo que detallamos antes:
En que esa situación ustedes no la buscaron.
Que no están así por algo que ustedes hicieron mal.
Que el no va a hacer nada para que se sientan mejor.
Ni siquiera en muuuchos casos va a alejarse de ustedes totalmente para permitirles recuperarse.
Y a la cama llegamos cansadas….fatigadas de tener la mente en el en todo momento, aunque sea en un segundo plano. Trabajo, pero además pienso en el…estudio, pero mientras pienso en el….voy a pagar las cuentas y mientras voy pensando en el.
¿Y el?
Y el siguiendo con la vida que eligió…y de vez en cuando haciéndose presente con un mail…con un mensajito…con una invitación pedorra a “algo”…como para que no dejemos de formar parte de sus pertenencias.
O tal vez no, pero al menos teniendo la tranquilidad de que las lágrimas que derramamos en el momento que nos dejó seguramente no se secaron y en algún momento haremos algo para reincidir en la insistencia de un regreso.
¿A que viene todo esto?
A una idea que se me ocurrió el otro día y que verdaderamente funciona: Escriban un cartel.
Como les guste. Grande, chico, de colores, con letras copadas…o no….como quieran.
Pueden ponerlo en la mesa de luz…
Que ese cartel sea lo último que vean al acostarse…y lo primero que vean al despertarse.
Y que ese cartel diga claramente:
“CONMIGO NO SE JODE”
Escríbanlo con ganas. Convencidas. Decididas. Con las ganas de salir adelante que seguramente tienen adentro.
Casi con bronca…o porque no decirlo “CON BRONCA!!!”
Pueden agregarle al lado uno foto de ustedes cuando eran chicas. Una foto de cuando el no estaba en sus vidas y ustedes eran unas pendejas del orto que se llevaban el mundo por delante. Y se querían, y se respetaban … eran ese Simba que soñaba con ser el Rey León.
“CONMIGO NO SE JODE”
Y mírenlo desde la cama y piensen: “Conmigo no joden ni vos ni diez como vos y la concha de tu madre!!”.
Y siéntanse fuertes, sientan que ustedes pueden. No tengan ninguna duda!!!
Van a ver que van a dormir mejor.
Van a ver que al levantarse esa frase les dará los buenos días recordándoles quienes son.
Porque posiblemente en esas noches de angustia, un poco lo habían olvidado.
¿Saben quienes son?
SON ALGUIEN CON QUIEN NO SE JODE!!!
ASI DE SIMPLE!!
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